El guardameta del FC Barcelona, Joan García, mantiene sus raíces en Sallent de Llobregat, un pueblo medieval del Bages de 7.000 habitantes con un canal hidráulico de 26 kilómetros y minas de potasio. Ahora reside en Esplugues de Llobregat.
El fichaje de Joan García por el FC Barcelona lo ha colocado bajo los focos, pero sus orígenes están en Sallent de Llobregat, un municipio del Bages de unos 7.000 habitantes. Allí empezó a dar sus primeros pasos en el fútbol, rodeado de un entorno tranquilo y familiar que forjó su carácter de trabajo y constancia.
Sallent es conocido por su patrimonio medieval y por albergar el paso de la Séquia de Manresa, un canal hidráulico de 26 kilómetros construido a partir de 1340 para llevar agua desde el río Llobregat hasta Manresa. La obra, considerada la más importante de su tipo en Catalunya, atraviesa municipios como Balsareny, Sant Fruitós de Bages y Santpedor, y fue clave para el desarrollo agrícola y económico de la comarca.
Además, el municipio tiene una larga tradición minera gracias a sus yacimientos de potasio, que durante décadas han sido un motor económico local. La combinación de historia, naturaleza e industria hace de Sallent un lugar singular, y para Joan García, su refugio personal cuando se aleja de los terrenos de juego.
Con el paso de los años, su progresión deportiva lo llevó a formarse en Badalona y después a instalarse en Barcelona. Su salto al primer equipo del Barça también transformó su lugar de residencia: ahora vive en Esplugues de Llobregat, una exclusiva zona residencial a escasos minutos de la capital catalana.
Esplugues, conocido por sus viviendas de alto nivel, tranquilidad y vistas privilegiadas, también es hogar de otros futbolistas como Lamine Yamal, así como de empresarios y rostros conocidos que buscan privacidad sin alejarse de la ciudad. La elección no es casual: vivir cerca de la Ciutat Esportiva Joan Gamper reduce trayectos y estrés, permitiendo al portero dedicar más tiempo a mejorar bajo palos.
La rutina de Joan García ha cambiado. Los paseos tranquilos por centros comerciales, donde antes pasaba desapercibido, son ahora más complicados debido a la exposición mediática que conlleva llevar el escudo del Barça. A pesar del cambio de barrio y de una vida más lujosa, quienes lo conocen aseguran que sigue siendo cercano, educado y humilde. La fama no le interesa y su prioridad permanece intacta: crecer como futbolista y mantener su personalidad auténtica.
Para los vecinos de la provincia de Barcelona, la historia de Joan García es un ejemplo de cómo las raíces en municipios como Sallent pueden convivir con el éxito en la élite deportiva. Su vínculo con el Bages y su nueva vida en Esplugues reflejan la diversidad de la región, donde la tradición minera e hidráulica se encuentra con la modernidad de las zonas residenciales de alto standing.
El canal de la Séquia de Manresa sigue siendo un atractivo turístico y un recordatorio del ingenio medieval, mientras que las minas de potasio, aunque en declive, forman parte del paisaje industrial de la comarca. Joan García, con su trayectoria, contribuye a poner Sallent en el mapa deportivo, demostrando que el talento puede surgir de los lugares más insospechados.

