El 32,4% de los comercios de Barcelona han abierto sus puertas entre 2020 y 2025, según la última encuesta municipal. La antigüedad media baja a 17,8 años y el porcentaje de emprendedores extranjeros desciende al 22,5%.
La radiografía del comercio barcelonés dibuja un sector en constante renovación. La Encuesta de Actividad del Sector Comercial de Barcelona 2025, a la que ha tenido acceso este diario, revela que más de un tercio de los establecimientos de la ciudad han abierto después de la pandemia. En concreto, un 32,4% de los negocios sondeados levantaron la persiana entre 2020 y 2025, lo que representa una proporción ligeramente superior a la de la década anterior (2010-2019), que se sitúa en el 32,9%.
La muestra, realizada sobre casi 2.500 comercios, refleja una fuerte rotación de operadores y una dificultad creciente para alcanzar el centenario. La media de antigüedad de los comercios es de 17,8 años, casi dos años menos que en 2024, cuando se situaba en 19,7 años. Solo un 22,1% de los negocios abrieron antes del año 2000.
El informe municipal también pone de relieve un repunte de los operadores autóctonos. El porcentaje de comercios regentados por españoles sube 2,4 puntos respecto a 2024, hasta el 77,5%. En consecuencia, la presencia de emprendedores extranjeros baja ligeramente hasta el 22,5%.
Por distritos, Sants-Montjuïc destaca como el de mayor arraigo comercial, con una media de 21,4 años de antigüedad. Sin embargo, sus principales ejes, como Sants y Creu Coberta, han alertado recientemente de la alta rotación de operadores, que dificulta la interacción social y la fidelización de clientes. En el extremo opuesto se sitúan Les Corts y Nou Barris, con una media de 15,4 años.
Los comercios de ocio y cultura son los más jóvenes, con una antigüedad media de 15,6 años, mientras que los del sector cotidiano no alimentario (21,4 años) y la automoción (20,4 años) presentan las trayectorias más largas.
La encuesta también constata que los comercios regentados por extranjeros son significativamente más jóvenes: tienen una media de solo 6,6 años. La presencia foránea es especialmente relevante en los bazares, donde alcanza el 75,4%; en las tiendas de ocio y cultura (28,6%); y en la alimentación (28,2%). Dentro de este último sector, destaca la frutería a pie de calle (45,5%) y la alimentación y bebidas fuera de mercados (41,9%). En cambio, la presencia extranjera es mínima en equipamiento personal (8,6%), estancos y dietética.
El estudio, que radiografía la oferta comercial de la ciudad, sus características y la opinión de los comerciantes, llega en un contexto de crecimiento del comercio electrónico y de cambios en los hábitos de consumo. Muchos empresarios y autónomos prueban suerte en un sector que mostró gran resiliencia tras la pandemia, pero que lucha por mantenerse a flote ante los alquileres al alza y la competencia online.
Para el lector de la provincia de Barcelona, estos datos son un termómetro de la vitalidad del comercio de proximidad. La alta rotación implica que los consumidores ven constantemente nuevas tiendas, pero también que muchos negocios tradicionales desaparecen. La encuesta municipal es una herramienta clave para entender la evolución del tejido comercial y anticipar tendencias.

