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Floristería Soriano cierra en la avenida Gaudí por una multa de 3.000 euros

La Floristería Soriano de la avenida Gaudí cierra tras 50 años por una multa de 3.000 euros por un escaparate que sobresale 30 centímetros, sin posibilidad de traspaso.

Jordi SerraJordi Serra· · 4 min de lectura

La Floristería Soriano, ubicada en la avenida Gaudí desde hace 50 años, echa el cierre tras recibir una sanción de 3.000 euros por un escaparate que sobresale 30 centímetros. El dueño denuncia la falta de alternativas viables.

La Floristería Soriano, un comercio de barrio situado en la avenida Gaudí, muy cerca de la Sagrada Família, echará el cierre después de medio siglo de actividad. El detonante ha sido una multa de 3.000 euros impuesta por el Ayuntamiento de Barcelona por un escaparate que sobresale 30 centímetros de la fachada, una infracción de la ordenanza de paisaje urbano que el consistorio ha empezado a aplicar con rigor en la zona.

El propietario, que prefiere mantener el anonimato, ha explicado que la notificación del distrito del Eixample le concede un mes para iniciar las obras de retirada del elemento. En caso de incumplimiento, la administración advierte de la imposición de multas coercitivas reiteradas de hasta 3.000 euros cada una, sin que la presentación de un recurso paralice el proceso.

El comerciante encargó catas en la fachada para valorar las obras necesarias. El presupuesto estimado supera los 50.000 euros, una cantidad inasumible para un negocio familiar como este. El distrito ofreció una subvención para las reformas, pero el trámite de aprobación, según le comunicaron, se alargaría al menos cuatro meses, un plazo incompatible con la urgencia de la sanción.

Ante esta situación, el dueño decidió trasladar el negocio a su otra tienda en Granollers. Sin embargo, el propietario del inmueble le ha informado de que no autorizará el traspaso si antes no se subsana la irregularidad en la fachada. “El remedio que me queda es afrontar unas obras más ambiciosas, de quizá 150.000 euros, y convertir la tienda en un negocio más para turistas”, lamenta.

La campaña de inspección en la avenida Gaudí se enmarca en la declaración de la zona como Espacio de Gran Afluencia, lo que ha llevado al Ayuntamiento a intensificar los controles sobre usos de licencias, contratos laborales y elementos de paisaje urbano. Según Marta Izquierdo, de Cal Sardà, otro comercio afectado, las inspecciones se realizaron “sin previo aviso”.

La ordenanza de paisaje urbano, vigente desde finales de los años 90, regula aspectos como la altura de los toldos, la iluminación de escaparates y la colocación de rótulos. Hasta ahora, su aplicación había sido laxa, pero en el entorno de la Sagrada Família se ha vuelto estricta. Fuentes del sector señalan que miles de comercios en Barcelona incumplen alguna de estas normas, pero solo unos pocos han recibido sanciones.

El caso de Floristería Soriano ha generado malestar entre los comerciantes de la zona, que consideran desproporcionada la medida. “Es un ejemplo de cómo la burocracia puede acabar con un negocio de toda la vida”, afirma un portavoz de la asociación de comerciantes del Eixample. El dueño, de 80 años, ha decidido jubilarse y cerrar definitivamente la floristería, un establecimiento que era un referente en el barrio.

El Ayuntamiento de Barcelona, por su parte, defiende la necesidad de cumplir las ordenanzas para mantener la calidad del espacio público. En un comunicado, el distrito del Eixample asegura que la sanción se ajusta a la normativa y que se ofrecieron alternativas de subvención, aunque el plazo de tramitación no se pudo acortar. “Lamentamos el cierre, pero la ley es igual para todos”, indican fuentes municipales.

El cierre de la Floristería Soriano se suma a una tendencia de desaparición de comercios tradicionales en el centro de Barcelona, sustituidos por negocios orientados al turismo. El dueño considera que la única salida para mantener la actividad sería una inversión millonaria que transforme el local en un establecimiento para visitantes, una opción que descarta por su elevado coste y porque desvirtuaría la esencia del negocio.

La noticia ha tenido repercusión en redes sociales, donde numerosos vecinos han expresado su apoyo al comerciante y han criticado la gestión municipal. Algunos usuarios han compartido imágenes del escaparate, que apenas sobresale unos centímetros, y lo comparan con otras infracciones similares que no han sido sancionadas.

El propietario tiene previsto cerrar la tienda en las próximas semanas, una vez liquide el stock. La floristería de la avenida Gaudí dejará así un hueco en el paisaje comercial del barrio, donde era conocida por su amplia variedad de plantas y flores. Para los vecinos, la pérdida va más allá de un simple comercio: es la desaparición de un punto de encuentro y de un trozo de historia del Eixample.

Jordi Serra

Escrito por

Jordi Serra

Redactor jefe

Sigue de cerca la Plaça Sant Jaume y el pulso de los barrios, del Raval a Nou Barris. Firma la política municipal, la actualidad social y los sucesos de la ciudad y su área metropolitana. Adicto a los plenos largos y al café de mercado a primera hora.