La emblemática empresa de paseos marítimos, con 137 años de historia, da el salto a Banyoles. La compañía, gestionada por la cuarta generación de la familia Roca, busca diversificarse y asegurar su futuro más allá del Port Vell.
Las Golondrinas de Barcelona, uno de los símbolos del Port Vell desde 1888, han iniciado su primera expansión fuera de la capital catalana. La empresa, que durante 137 años ha limitado su actividad al litoral barcelonés, ha puesto en marcha un servicio de paseos en el lago de Banyoles, en el Pla de l'Estany. La decisión responde a una estrategia de diversificación para reducir la dependencia exclusiva del turismo de costa y garantizar la viabilidad del negocio a largo plazo.
La compañía, propiedad de tres familias socias y con unas cuarenta personas en plantilla, opera cinco embarcaciones. La gestión recae en la cuarta generación de la familia Roca, con Manel Roca Baringo al frente desde 2019. Su mano derecha es Óscar Arribas, responsable de Las Golondrinas en el muelle de Drassanes, que se incorporó en 2012 tras graduarse en Náutica y Transporte Marítimo en Barcelona.
La facturación anual ronda los tres millones de euros, pero el beneficio varía en función de la meteorología, el precio del combustible o el contexto internacional. “Un verano de lluvia o un pico en el coste del carburante pueden alterar de golpe los márgenes”, explica la empresa. La compañía no tiene otros negocios en los que apoyarse, por lo que la diversificación geográfica se ha convertido en una prioridad.
El nuevo servicio en Banyoles supone un cambio de rumbo para una empresa que hasta ahora solo había operado en el mar. El lago de Banyoles, el mayor de Cataluña, es un destino turístico y deportivo de referencia, pero carecía de una oferta de paseos en barco regular. Las Golondrinas han visto aquí una oportunidad para trasladar su modelo de negocio a un entorno de agua dulce, con una temporada que se prevé complementaria a la del Port Vell.
El gerente, Manel Roca Baringo, ha señalado que el objetivo no es maximizar beneficios, sino mantener los puestos de trabajo y seguir invirtiendo en la flota. “Queremos que Las Golondrinas sigan siendo un icono, pero también necesitamos asegurar el futuro”, ha declarado. La empresa se enfrenta a una competencia creciente en el muelle de Drassanes y a concesiones portuarias que se licitan cada cuatro u ocho años, lo que obliga a competir por el espacio físico desde el que se opera.
La historia de Las Golondrinas se remonta a la Exposición Universal de 1888, cuando el cubano Leopoldo Herrera introdujo este servicio de transporte marítimo en el puerto de Barcelona. El nombre proviene de un ave marina del Caribe, la golondrina de mar, que se adentra en el océano pero siempre vuelve a puerto. Con los años, la marca acabó dando nombre genérico a las embarcaciones turísticas de este tipo en todo el litoral español.
Actualmente, la empresa opera de lunes a domingo durante todo el año, con turnos que alternan cuatro días de trabajo y cuatro de descanso. Este sistema permite abrir cada día, también en temporada baja, y garantizar fines de semana y tiempo de familia para la tripulación. En verano, de Semana Santa a septiembre, se concentra alrededor del 70% de los clientes. En plena temporada alta pueden llegar a embarcar entre 2.000 y 2.500 personas al día, gracias a una flota con capacidades que van de 145 a casi 200 pasajeros por viaje.
El resto del año, las cubiertas se llenan sobre todo de grupos escolares y salidas de centros recreativos. La presión para avanzar hacia barcos más sostenibles también está presente, aunque la empresa no ha detallado plazos concretos para la electrificación de la flota.
La expansión a Banyoles llega en un momento en que el turismo en Barcelona se recupera tras la pandemia, pero también en el que la presión sobre el espacio portuario y la competencia de otras ofertas náuticas se intensifica. La empresa confía en que el lago de Banyoles, con su entorno natural y su atractivo para familias y deportistas, pueda generar un flujo de visitantes estable que compense la estacionalidad del puerto barcelonés.
Los vecinos de la provincia de Barcelona que deseen conocer esta nueva oferta podrán hacerlo a partir de la próxima temporada. Las Golondrinas ya han iniciado los trámites para adecuar una de sus embarcaciones a las condiciones del lago y han establecido acuerdos con el Ayuntamiento de Banyoles para la cesión de un espacio en el embarcadero municipal. El servicio se prevé que comience en primavera de 2026, coincidiendo con el inicio de la temporada alta.

