Un grupo de vecinos de ocho bloques del barrio del Congrés, en Sant Andreu, ha presentado alegaciones al Ayuntamiento de Barcelona para frenar la construcción de un polideportivo público que, paradójicamente, surgió de una propuesta ciudadana aprobada en los presupuestos participativos.
La Comunidad de Propietarios de Concepción Arenal ha dado un paso formal para intentar paralizar el proyecto de un polideportivo municipal en la calle Can Ros, entre la plaza del Canòdrom y la avenida Meridiana. Los vecinos, que suman unos setenta hogares, presentaron un escrito de alegaciones al consistorio el pasado junio, después de acordar en abril buscar representación legal.
El equipamiento, sin embargo, nació de una iniciativa vecinal. La Asociación Deportiva Fútbol Sala Arrels propuso el pabellón en los Presupuestos Participativos 2024-2027, con el respaldo de la Asociación Vecinal Congrés-Indians. La propuesta recibió 2.203 votos a favor, convirtiéndose en la segunda más votada del distrito de Sant Andreu y la quinta en el conjunto de la ciudad. El Ayuntamiento le asignó 880.000 euros para la redacción del anteproyecto, que está en curso y se prevé finalizado en abril de 2027. El proyecto definitivo se espera para abril de 2028, por lo que la inauguración correspondería al próximo mandato.
Fuentes municipales defienden el proyecto y destacan que "se trata de un proyecto con un amplio apoyo entre el vecindario del barrio, el cual hacía más de 20 años que reclamaba un polideportivo de este tipo al no disponer de ningún equipamiento deportivo municipal en la zona". La AVV Congrés-Indians, que forma parte de la comisión de seguimiento, se muestra "totalmente a favor de la construcción" y asegura que no ha recibido contacto directo de los vecinos opositores.
El abogado Eulogio Gallego del Águila, del Bufete EUROPEO, representa a los vecinos contrarios. Su instancia pide al Ayuntamiento que abandone el proyecto o, en su defecto, que suspenda cualquier avance hasta que se incorporen los estudios y garantías necesarios. También exigen que se les notifique la decisión final y el estado de tramitación del expediente.
Las alegaciones se centran en posibles impactos urbanísticos, ambientales, de movilidad y de calidad residencial. La principal preocupación es el ruido. Según el letrado, el perfil de usuarios cambiaría: mientras ahora el recinto de tenis y pádel es usado por un público variado y más bien sénior, el polideportivo atraería mayoritariamente a jóvenes. Además, el nuevo edificio incluiría un aparcamiento, lo que, según los vecinos, generaría un flujo de vehículos que el barrio no podría absorber.
Laia Espinal, vecina de 40 años y residente de toda la vida en el barrio, añade que el actual recinto de tenis cierra por la noche, evitando ruidos, mientras que el polideportivo, pese a tener un horario oficial, podría provocar molestias acústicas tanto de día como de noche. También alerta de posibles restos arqueológicos bajo las pistas, donde antiguamente hubo una masía y posiblemente una villa romana. Las alegaciones solicitan prospecciones arqueológicas previas y un informe específico al respecto.
La movilización vecinal no es nueva. Ya en 2014, los vecinos recogieron más de 1.300 firmas contra la recalificación del solar, que pasó de zona verde a equipamiento en abril de 2015. El solar forma parte de una gran parcela de terrenos para servicios públicos largamente reclamada por el barrio.
El conflicto enfrenta a dos visiones del mismo barrio: una que reclama un equipamiento deportivo público largamente esperado y otra que teme por su calidad de vida. El Ayuntamiento deberá resolver las alegaciones antes de continuar con el proyecto, cuyo calendario se alarga hasta 2028.

