El 47% de los edificios que pasaron la Inspección Técnica de Edificios (ITE) en Catalunya durante 2024 presentaron deficiencias importantes o graves, según el informe anual de la Sindicatura de Greuges. Unos 5.300 inmuebles necesitan obras urgentes.
Un total de 5.300 edificios de viviendas en Catalunya presentan deficiencias consideradas "importantes" o "graves" que requieren obras por parte de los propietarios, según el último informe anual de la Sindicatura de Greuges de Catalunya. La síndica, Esther Giménez-Salinas, presentó los datos el pasado miércoles ante el Pleno del Parlament, revelando que casi la mitad de las inspecciones técnicas realizadas en 2024 no superaron la prueba sin reparos.
Durante el año pasado se presentaron unas 11.350 solicitudes de Inspección Técnica de Edificios (ITE) ante la Agència de l'Habitatge de Catalunya. De estas, solo el 53% obtuvieron el certificado de aptitud sin deficiencias o con deficiencias leves. El 47% restante, es decir, cinco de cada diez edificios, recibieron certificados de 'apto provisional', 'apto cautelarmente' o 'no apto', en función de si se habían ejecutado medidas para resolver la situación de riesgo para personas o bienes.
En Catalunya, todos los edificios residenciales construidos hace 45 años o más —es decir, a fecha de 2026, los levantados en 1981 y antes— están obligados a pasar la ITE. Se trata de una revisión visual realizada por un profesional cualificado que evalúa el estado general de los elementos comunes. El técnico califica las deficiencias como leves, importantes, graves o muy graves y recomienda las actuaciones necesarias. A partir de ese informe, la Generalitat emite el certificado de aptitud correspondiente.
El resultado de una ITE puede clasificarse en cinco categorías: 'apto' (sin deficiencias o con deficiencias leves), 'apto provisional' (deficiencias importantes), 'apto cautelar' (deficiencias graves o muy graves con medidas cautelares ejecutadas) y 'no apto' (alta gravedad sin medidas paliativas). La síndica lamenta que, a menudo, quienes no pasan la ITE lo hacen por razones económicas o sociales.
Según el informe, "no todos los propietarios de edificios de más de 45 años cumplen el deber de pasar la inspección técnica, por lo cual todavía quedan muchos sin valorar". Calcular cuántos inmuebles deberían haber pasado la ITE pero no lo han hecho resulta complejo, ya que, según la calificación recibida, pueden pasar hasta diez años para que un edificio deba someterse de nuevo a la inspección. No obstante, los datos del Idescat de 2011 indican que en 1980 Catalunya contaba con unos 700.000 edificios residenciales. En 2024, apenas 11.350 inmuebles solicitaron la ITE. Desde 1998, se han realizado 98.322 inspecciones de un total de 1.177.321 edificios de viviendas existentes en Catalunya.
Más allá del posible desconocimiento de los propietarios, la síndica señala como principal causa del incumplimiento que "hay comunidades de propietarios que no pueden asumir el coste de la inspección, que tienen que contratar por su cuenta, ni de las obras que se derivan". También destaca las dificultades para costear las reformas necesarias tras la emisión del certificado.
Las viviendas más antiguas de las ciudades suelen estar "situadas mayoritariamente en barrios con rentas bajas, construidas en la década de 1960, cuando se produjo un fuerte incremento de la construcción para acoger a las personas que migraban hacia las ciudades industriales". En esos años del 'desarrollismo', "se priorizaba la rapidez de los procesos y la reducción de los presupuestos, y se utilizaban materiales como el cemento aluminoso en vigas y forjados", añade el informe.
Para los vecinos de la provincia de Barcelona, donde se concentra gran parte del parque edificatorio antiguo, estas cifras suponen una llamada de atención. Muchas comunidades de propietarios deberán afrontar inspecciones y posibles obras en los próximos años, especialmente en barrios como el de Sants, Gràcia o el Raval en la capital, o en municipios del área metropolitana como L'Hospitalet de Llobregat, Badalona o Santa Coloma de Gramenet, donde abundan los edificios de los años 60.
La Sindicatura de Greuges insiste en la necesidad de que las administraciones faciliten ayudas económicas y asesoramiento técnico a las comunidades con menos recursos para garantizar la seguridad de los edificios y evitar situaciones de riesgo. El informe completo se puede consultar en la web del organismo.

