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Un librero de Badalona detecta compras masivas de libros viejos para entrenar IA

El librero badalonés Marçal Font alerta de compras masivas de libros descatalogados por parte de una empresa canadiense que los escanea y destruye para entrenar IA.

Jordi SerraJordi Serra· · 3 min de lectura

Marçal Font, de la librería Fènix en Badalona, ha alertado de pedidos sospechosos de una empresa canadiense que adquiere lotes de libros descatalogados para escanearlos y destruirlos, con el objetivo de alimentar modelos de inteligencia artificial.

El librero badalonés Marçal Font, propietario de la librería Fènix, ha detectado en las últimas semanas un patrón de compras inusual: pedidos consecutivos del mismo comprador, separados por apenas un minuto, que acumulan cientos de ejemplares de no ficción descatalogada. La empresa compradora, identificada como ZoomBooks, tiene su sede en Canadá y envía los libros a un operador logístico en Illinois (EE.UU.) para ser escaneados y, posteriormente, destruidos.

Font, que regenta su librería en Badalona, explicó a medios locales que los encargos carecen de coherencia temática y que el comprador muestra total indiferencia por el precio. Entre los títulos adquiridos figuran una monografía sobre los castellers de Granollers de los años setenta, un manual técnico de vinificación, actas de congresos de hace medio siglo y dietarios de la Guerra Civil. “No es un cliente habitual; parece un robot”, señaló el librero.

El fenómeno no es exclusivo de Badalona. Una veintena de librerías de viejo en toda España han vendido a la misma compañía desde finales de abril, algunas con pedidos de más de mil ejemplares. En paralelo, el mismo patrón se repite en Alemania, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia: una compañía de Silicon Valley ha llegado a hacer a una librería española un pedido de más de 3.000 libros.

El destino final de estos libros es la destrucción. Según ha podido saberse, ZoomBooks envía los lotes a PrepFort, un operador logístico en Illinois que se encarga de escanear y catalogar los ejemplares. Una vez digitalizados, los libros físicos son triturados. La compañía, preguntada al respecto, se limita a decir que no comenta sus acuerdos comerciales por estar sujetos a confidencialidad y se define como una librería de segunda mano dedicada al reciclaje.

Detrás de esta práctica hay un marco legal concreto. En junio de 2025, el juez federal William Alsup dictaminó en el caso Bartz v. Anthropic que entrenar modelos de lenguaje con libros comprados legalmente constituye un uso transformador amparado por la doctrina del fair use. La sentencia también consideró legal digitalizar esos ejemplares, pero solo si el ejemplar impreso desaparece en el proceso. Si el libro físico sobreviviera al escaneo, la empresa conservaría dos copias habiendo pagado una, lo que debilitaría el argumento de fair use. Así, la trituradora se convierte en un paso obligatorio del proceso legal.

Anthropic, la empresa detrás del asistente de IA Claude, ya tenía en marcha una operación de compra a gran escala bautizada internamente como Project Panama, según documentos internos destapados por The Washington Post a partir de escritos judiciales desclasificados. Aunque ZoomBooks niega colaborar directamente con Anthropic, la conexión entre ambas compañías ha sido objeto de especulación.

Paralelamente, opera otro intermediario, ISBNdb, una base de datos de metadatos bibliográficos que ofrece a laboratorios de IA la compra de entre mil y un millón de libros por encargo. En su propia web explican que los libros impresos anteriores a 2022 son la reserva de texto humano que ningún rastreo de internet puede ya garantizar, protegidos frente a la contaminación de textos generados por la propia IA que ahora inundan la red.

Para los libreros de Badalona y del resto de España, la situación genera incertidumbre. “Nos pagan bien, pero no sabemos qué uso real hacen de los libros”, comenta Font. Mientras tanto, las máquinas siguen devorando páginas para alimentar a los algoritmos, y las trituradoras no se detienen.

Jordi Serra

Escrito por

Jordi Serra

Redactor jefe

Sigue de cerca la Plaça Sant Jaume y el pulso de los barrios, del Raval a Nou Barris. Firma la política municipal, la actualidad social y los sucesos de la ciudad y su área metropolitana. Adicto a los plenos largos y al café de mercado a primera hora.