La Policía Nacional ha detenido a cuatro personas en Badalona como presuntos integrantes de una organización dedicada al tráfico de hachís. El grupo utilizaba un taxi como cobertura para trasladar la droga, y la investigación ha permitido incautar más de 300 kilos de hachís y vehículos de lujo.
La Policía Nacional ha dado un golpe al narcotráfico en Badalona con la detención de cuatro personas acusadas de integrar una organización criminal dedicada al tráfico de hachís. La banda, perfectamente estructurada, utilizaba un taxi como herramienta de cobertura para transportar la droga, valiéndose de la aparente normalidad de este servicio público para eludir los controles policiales.
La operación, que arrancó poco antes del verano de 2025, fue llevada a cabo por agentes de la Brigada Local de Policía Judicial de la Comisaría de Sant Adrià de Besòs. Los investigadores detectaron la existencia de esta banda y comenzaron un minucioso seguimiento del taxista, lo que permitió reconstruir el funcionamiento interno de la organización.
Gracias a la vigilancia del sospechoso, los agentes identificaron los puntos habituales de recogida y entrega de la droga, así como las denominadas 'guarderías': lugares utilizados para el almacenamiento y custodia temporal del hachís antes de su distribución. La red operaba con importantes medidas de seguridad, con funciones diferenciadas entre sus miembros para dificultar la acción policial.
El punto de inflexión de la investigación llegó cuando los agentes detuvieron al taxista en Sabadell, justo después de recoger un cargamento de hachís en un local de la ciudad. En el interior del vehículo viajaban el conductor y su hija, quien, según la Policía, era utilizada como 'elemento de distracción para reforzar la apariencia de un desplazamiento cotidiano con una pasajera'. Ambos fueron arrestados tras hallar en el maletero dos bolsas con 29 kilos de hachís.
Tras estas detenciones, la Policía Nacional desplegó un amplio dispositivo que incluyó el registro de varios domicilios de otros miembros de la banda, entre ellos el del cabecilla, que fue detenido al salir de su vivienda. También se inspeccionaron un trastero y una nave industrial utilizados por la organización criminal.
En la vivienda del principal sospechoso, los agentes encontraron 155,24 kilogramos de hachís en pastillas, 17,14 kilogramos de resina de hachís en polen, un revólver con 15 cartuchos, 138.020 euros en efectivo y una furgoneta Renault Kangoo vinculada a la infraestructura de la banda. En el trastero se incautaron 104,40 kilogramos de resina de hachís en polen y 5,38 kilogramos de hachís en pastillas. Por último, en la nave industrial fueron localizados tres vehículos de alta gama: un Tesla, un Polestar y un Porsche Cayenne, cuya adquisición estaría presuntamente relacionada con los beneficios del tráfico de drogas.
En total, la operación se ha saldado con la incautación de más de 199 kilos de hachís en pastillas, más de 104 kilos de polen de hachís, un revólver con 20 cartuchos, más de 138.000 euros en efectivo y ocho vehículos de alta gama. Los cuatro detenidos están acusados de los delitos de tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal.
La organización criminal tenía como destino principal de la droga varios países de la Unión Europea, especialmente Francia, Alemania e Italia. La investigación, que ha durado varios meses, ha sido clave para desarticular una red que operaba con un alto nivel de sofisticación y que aprovechaba la aparente normalidad de un taxi para mover grandes cantidades de hachís.
Los detenidos han pasado a disposición judicial, y la Policía Nacional no descarta nuevas detenciones en el marco de la operación. La colaboración ciudadana y el trabajo de los agentes de la Brigada Local de Policía Judicial de Sant Adrià de Besòs han sido fundamentales para el éxito de la operación, que supone un duro golpe al narcotráfico en la zona metropolitana de Barcelona.
El uso de un taxi como medio de transporte de droga no es un hecho aislado en la lucha contra el narcotráfico. En los últimos años, la Policía Nacional ha detectado un aumento de este tipo de prácticas, en las que los delincuentes tratan de camuflar sus actividades ilícitas tras la fachada de servicios legítimos. En este caso, el taxista y su hija utilizaban el vehículo para realizar desplazamientos que aparentaban ser cotidianos, pero que en realidad formaban parte de una red de distribución de hachís a nivel internacional.

