El emblemático Pont del Petroli de Badalona encara la recta final de su reconstrucción, seis años después del temporal Gloria. El proyecto incluye un mirador circular de 13 metros de diámetro, conocido como el 'dónut', y una inversión de 4 millones de euros.
Badalona ya puede ver cómo el Pont del Petroli recupera su silueta. Seis años después de que el temporal Gloria destrozara la plataforma, las obras de reconstrucción encaran su recta final con la previsión de reabrir el puente a finales de 2026. El proyecto, financiado por el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y el Ayuntamiento de Badalona, cuenta con una inversión de 4 millones de euros.
La gran novedad será el nuevo mirador situado en el extremo del puente. El antiguo mirador rectangular desaparece para dar paso a una estructura circular de 13 metros de diámetro exterior, con un gran hueco de cinco metros en el centro. Los vecinos ya han bautizado esta plataforma como el 'dónut', una forma que no solo es estética sino que tiene una función clave: permitir que las olas atraviesen la plataforma durante los temporales, reduciendo la presión sobre la estructura.
El diseño fue el más votado por los vecinos en un proceso participativo impulsado por el Ayuntamiento. Posteriormente, el Laboratorio de Ingeniería Marítima de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) realizó simulaciones digitales y ensayos con maquetas para validar su comportamiento frente al oleaje. La nueva estructura está diseñada para soportar temporales de mucha mayor intensidad que los registrados hasta ahora.
La intervención afecta a todo el Pont del Petroli, que mide 234,5 metros de longitud y 3,20 metros de ancho. Los tramos dañados serán demolidos y sustituidos, mientras que los elementos en buen estado se rehabilitarán. La nueva estructura descansará sobre vigas metálicas en doble T apoyadas en pilotes de acero hincados aproximadamente 12 metros bajo el fondo marino. Cada viga pesa alrededor de 30 toneladas y será transportada desde el puerto de Badalona hasta el puente.
Los trabajos se realizan desde una gran pontona, una plataforma flotante anclada al fondo marino que dispone de patas retráctiles capaces de elevar toda la estructura cuando el estado del mar empeore. Sobre ella trabaja una grúa de gran tonelaje encargada de colocar las nuevas piezas. Según los técnicos del AMB, bastará con desplazar la pontona únicamente tres veces para completar toda la reconstrucción.
El nuevo Pont del Petroli también incorpora mejoras para prolongar su vida útil y ampliar sus usos. Se renovará completamente el pavimento de madera, las barandillas, la iluminación y la protección anticorrosión de toda la estructura. Además, el Ayuntamiento prevé instalar estaciones meteorológicas y oceanográficas para la recogida de datos científicos en tiempo real, así como una webcam permanente desde la que podrá contemplarse la costa de Badalona a cualquier hora del día. La intención del consistorio es que, una vez reabierto, el puente vuelva a estar accesible las 24 horas.
Construido por CAMPSA en 1965 como espacio para la descarga de productos petrolíferos, el Pont del Petroli dejó de tener uso industrial en los años noventa y estuvo a punto de desaparecer. La presión vecinal evitó su demolición y permitió su transformación en un espacio ciudadano inaugurado en 2009. Desde entonces se convirtió en uno de los grandes iconos de Badalona hasta que el temporal Gloria, con olas que superaron los cinco metros, destruyó la plataforma y obligó a cerrar la infraestructura. La nueva versión pretende conservar ese carácter simbólico, pero con una estructura preparada para convivir con un litoral cada vez más expuesto a los fenómenos meteorológicos extremos.
Para los vecinos de Badalona, la reapertura del Pont del Petroli supondrá recuperar uno de los espacios más visitados y fotografiados del litoral catalán. El puente, que durante años ha sido punto de encuentro y paseo, volverá a estar abierto las 24 horas, permitiendo disfrutar de las vistas de la costa en cualquier momento. La previsión es que las obras finalicen a finales de 2026, devolviendo a la ciudad un emblema dañado por el temporal.

