Un conflicto por diferencias en un enlace matrimonial entre dos familias gitanas acabó el sábado en un tiroteo en la avenida del Marquès de Mont-Roig de Badalona. Cuatro personas resultaron heridas, dos por bala, una por arma blanca y una por una paliza.
El barrio de Sant Roc, en Badalona, vivió el pasado sábado 18 de julio un nuevo episodio de violencia con armas de fuego. Los disparos se iniciaron durante la tarde en la avenida del Marquès de Mont-Roig y el caos se desató durante unos instantes en esta zona, donde también se sacaron a pasear cuchillos y puños. El vecindario más humilde no entendía lo que estaba pasando. Únicamente escuchaba los tiros y, al mirar por las ventanas, veía a víctimas malheridas en el suelo, rodeadas de charcos de sangre. En total fueron cuatro heridos y uno de ellos cayó redondo junto a la parada del tranvía, bajo la C-31.
El origen del conflicto: una boda gitana
Fuentes conocedoras del caso han detallado que la violenta pelea —porque se trató de eso— la desencadenó una boda gitana. El conflicto se gestó por diferencias en un enlace matrimonial entre miembros de dos familias: una, residente en el barrio de La Catalana, en Sant Adrià de Besòs, y la otra, vecina de Sant Roc. Fue la familia adrianense la que acudió el sábado a Badalona para limar asperezas, pero terminó siendo una mala idea. "Los recibieron a balazos", han comunicado las mismas fuentes. También a cuchillazos y a golpes. La reyerta se saldó con cuatro víctimas: dos por impactos de bala, otra por arma blanca y la última, por una paliza que incluyó una fuerte contusión en la cabeza.
Investigación abierta sin detenidos
Los Mossos d'Esquadra mantienen la investigación abierta aunque, por el momento, no han detenido a ninguno de los implicados. Los heridos fueron trasladados al hospital Esperit Sant de Santa Coloma, donde fueron atendidos. No se teme por la vida de ninguno de ellos. La policía científica recogió pruebas en el lugar de los hechos y trata de identificar a los autores de los disparos y las agresiones. Se espera que en los próximos días haya avances en la investigación, aunque las familias implicadas suelen mantener la ley del silencio.
Protesta previa por la inseguridad
Los hechos tuvieron lugar tan solo unos días después de una protesta masiva contra la inseguridad en Sant Roc. Precisamente los que tomaron la carretera y cortaron ambos sentidos de circulación en la C-31 fueron, en su mayoría, vecinos gitanos. Denunciaban problemas de convivencia con el reducido grupo de migrantes desalojados del B9 en diciembre. Hombres que malviven por esta zona de Badalona y que, el pasado miércoles, utilizaron a uno de sus perros —maltratado y en condiciones pésimas— para que atacara a unos niños del barrio. Lo positivo del suceso es que la Guardia Urbana requisó al animal, que ahora se encuentra en el Centre d’Atenció d’Animals de Companyia del Barcelonès Nord (CAACBN), tras la difusión de las imágenes. El tiroteo del sábado, sin embargo, ha vuelto a poner en el foco la tensión latente en el barrio, donde la convivencia entre diferentes colectivos es cada vez más frágil. Los vecinos de Sant Roc esperan una respuesta contundente de las autoridades para evitar que la violencia se cronifique.

