El Juzgado de Instrucción número 4 de Cornellà de Llobregat investiga a cinco agentes de la policía local por una presunta agresión racista ocurrida el pasado 24 de octubre en la zona de ocio de Famades, en el límite con L'Hospitalet de Llobregat. La víctima, un joven llamado Imad, denuncia insultos xenófobos y golpes que le provocaron la pérdida de un diente.
El Juzgado de Instrucción número 4 de Cornellà de Llobregat mantiene abierto un procedimiento judicial contra cinco agentes de la policía local de este municipio barcelonés, investigados por la presunta comisión de delitos de lesiones y obstrucción a la justicia con la agravante de discriminación por racismo. Fuentes del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) han confirmado la existencia de esta causa, iniciada tras la denuncia de un particular y que se encuentra actualmente en fase de instrucción.
Los hechos ocurrieron el pasado 24 de octubre en las inmediaciones de la discoteca Mambo, ubicada en la zona de ocio nocturno de Famades, un área comprendida entre los municipios de Cornellà y L'Hospitalet de Llobregat. Según la información detallada este jueves por la organización de defensa de los derechos humanos Irídia, en el marco de la presentación de su informe anual, la víctima, un joven llamado Imad, fue abordado por una patrulla de cuatro agentes para requerirle su identificación.
Tal y como denunció la abogada de Irídia, Mireia Salazar, los funcionarios sujetaron al joven del brazo sin darle margen de tiempo para identificarse, profiriendo insultos xenófobos como “Moro de mierda. ¿Tú no eres de por ahí? Vete a tomar por culo, te voy a reventar la cabeza” y propinándole varios golpes que le provocaron la pérdida inmediata de un diente.
Durante la intervención, el agredido logró registrar los hechos utilizando la cámara de su teléfono móvil para recabar pruebas. Al percatarse de la grabación, los agentes borraron el vídeo del dispositivo, aunque el afectado consiguió recuperarlo posteriormente desde la carpeta de archivos eliminados. En el material audiovisual se escucha al joven preguntar a los agentes por qué le pegan, un elemento que la letrada de la defensa considera determinante para evidenciar tanto la motivación racista del incidente como un componente de ‘castigo’ por cuestionar la actuación.
Poco después, dos agentes adicionales acudieron al lugar y retuvieron al acompañante de la víctima para impedir que también grabase la escena, provocándole igualmente lesiones. La representación legal del denunciante ha señalado además que los policías no prestaron asistencia sanitaria a la víctima a pesar de la entidad de sus heridas y dificultaron la visualización de sus números de placa y de la matrícula del vehículo oficial.
Tras el suceso, Imad acudió a un centro hospitalario donde permaneció catorce horas en la sala de urgencias, una espera que la acusación ha calificado de violencia institucional. Del mismo modo, la defensa denunció trabas administrativas al acudir a la comisaría de los Mossos d'Esquadra en la plaza de España de Barcelona para formalizar la denuncia, donde se le remitió a la comisaría del mismo cuerpo policial en Cornellà.
Durante las diligencias, la representación letrada de los agentes intentó solicitar información sobre la situación personal y administrativa de la víctima con el fin de cuestionar su relato, un extremo que la jueza instructora descartó por vulnerar su derecho a la intimidad.
La causa se encuentra actualmente en fase de instrucción a la espera de recibir los informes forenses definitivos y completar las diligencias necesarias antes de determinar si se acuerda la apertura de juicio oral. El caso ha sido asumido por el Juzgado de Instrucción número 4 de Cornellà de Llobregat, que deberá decidir si los indicios son suficientes para sentar en el banquillo a los cinco agentes investigados.
Desde Irídia, su abogada Mireia Salazar ha subrayado la importancia de que este tipo de actuaciones no queden impunes y ha reclamado una investigación exhaustiva que esclarezca lo ocurrido. La organización de derechos humanos ha puesto el caso como ejemplo de las vulneraciones que denuncian en su informe anual, que recoge diversas situaciones de abuso policial con connotaciones racistas en Cataluña.
La zona de ocio de Famades, en el límite entre Cornellà y L'Hospitalet, es un punto habitual de concentración de jóvenes durante los fines de semana, y la presencia policial es frecuente. Este suceso ha generado alarma entre los vecinos de ambos municipios, que reclaman más controles y transparencia en la actuación de los cuerpos de seguridad.

