La Guardia Urbana de Barcelona pone en marcha el Pla Druida, una estrategia que combina más presencia policial, inteligencia operativa y coordinación con los Mossos para atacar la venta y el consumo de drogas en los barrios.
La Guardia Urbana de Barcelona ha activado el Pla Druida, un plan integral para reforzar la lucha contra la presencia de drogas en el espacio público. La estrategia, presentada este martes, se apoya en tres pilares: más agentes en los puntos de venta, un sistema de inteligencia operativa y una coordinación más estrecha con los Mossos d'Esquadra y los servicios municipales.
El plan responde a una realidad que, según fuentes municipales, impacta de lleno en la seguridad, la convivencia, la salud pública y la seguridad vial. La mayor disponibilidad de sustancias, la aparición de nuevas drogas y la evolución constante de los métodos de distribución han llevado al consistorio a reforzar sus mecanismos de detección y prevención.
El primer eje del plan es la presencia policial sostenida en los puntos de venta al detalle, los narcopisos y los espacios de consumo reiterado. La Guardia Urbana desplegará dispositivos estables en estos entornos para evitar que las actividades vinculadas a las drogas se consoliden o se trasladen a otras zonas de la ciudad.
Para lograrlo, el cuerpo ha implantado un sistema de mapaje permanente que clasifica el riesgo territorial y permite adaptar los recursos a la evolución real del fenómeno. La información recogida por las patrullas y el seguimiento continuado de los puntos más sensibles serán clave para priorizar las intervenciones.
El segundo pilar del Pla Druida es la inteligencia operativa. La Guardia Urbana integrará en un mismo análisis los datos de las intervenciones policiales, las incidencias de salud pública, las quejas vecinales, las actuaciones administrativas y los indicadores de convivencia. Esta información permitirá identificar patrones de consumo y distribución, detectar nuevos puntos de venta y anticipar posibles desplazamientos del fenómeno entre barrios y distritos.
El objetivo, según las mismas fuentes, es pasar de una respuesta reactiva a una actuación basada en la anticipación. La información obtenida se traducirá en decisiones operativas concretas: dónde desplegar dispositivos, dónde incrementar la presencia preventiva y qué situaciones requieren una intervención coordinada con los Mossos d'Esquadra.
La colaboración entre la Guardia Urbana y los Mossos ya ha dado resultados notables. Durante 2025 se resolvieron 110 investigaciones que acabaron con entradas y registros judiciales. Estas operaciones permitieron desactivar 165 puntos de venta, detener a 210 personas y recuperar 57 viviendas vinculadas a los narcopisos.
En esos operativos se intervinieron 472 kilos de cogollos de marihuana, 345 kilos de hachís, 9.018 plantas de marihuana, 7 kilos de cocaína, 550 gramos de crack, 580 gramos de heroína, 75,5 kilos de MDMA, 13,1 kilos de metanfetamina, 16,7 kilos de ketamina y 1,24 kilos de tusi o cocaína rosa.
Los datos del primer semestre de este año también son positivos, con 90 detenciones, 74 puntos de venta desactivados y 22 domicilios recuperados. En estos operativos se intervinieron 80 kilos de cogollos de marihuana, 2.815 plantas de marihuana, 272 kilos de hachís, 18,2 kilos de ketamina, 7,4 kilos de cocaína, 4,3 kilos de MDMA y 3,3 kilos de metanfetamina.
El Pla Druida también intensificará los controles preventivos de alcohol y drogas en la conducción, con el objetivo de reducir los riesgos asociados. La Guardia Urbana reforzará su presencia en los puntos de venta y en los narcopisos, y desactivará los espacios conflictivos para mejorar la convivencia en los barrios.
Para los vecinos, el plan supone una mayor presencia policial en las calles y una respuesta más rápida ante las quejas por puntos de venta o consumo. La activación del plan se enmarca en la estrategia municipal para abordar el fenómeno de las drogas desde una perspectiva integral, que combina la acción policial con la prevención y la intervención social.

