Pilar Soldevilla Abad, nacida el 25 de julio de 1926 en Belver de Cinca, celebró ayer su 100º cumpleaños. La centenaria, que trabajó en Sabadell durante su juventud, recibió el homenaje de su familia y del alcalde.
Pilar Soldevilla Abad, vecina de Belver de Cinca (Huesca), ha cumplido 100 años. Nacida el 25 de julio de 1926, la centenaria celebró su aniversario en la residencia de la localidad, rodeada de sus cuatro hijos, seis nietos y varios bisnietos. El alcalde, Javier Carrasquer, le hizo entrega de una placa y un ramo de flores en nombre del municipio.
La historia de Pilar está ligada a la provincia de Barcelona. De joven, dejó su pueblo para ir a servir a Sabadell, donde trabajó para una familia de la ciudad. Allí pasó varios años y, según cuenta su hija, aún recuerda con cariño aquella etapa. Regresó a Belver de Cinca para formar su propia familia con su marido, con quien tuvo cuatro hijos: María Pilar, la mayor y única mujer, y José Luis, Ernesto y Rafael.
Pilar es la segunda de cinco hermanos. Su infancia estuvo marcada por la Guerra Civil, que estalló cuando ella tenía diez años. A pesar del tiempo transcurrido, su hija asegura que rememora aquellos episodios con lucidez. Ya con hijos, aprendió a coser y llegó a comprarse su propia máquina de coser, una habilidad que transmitió a su hija junto a otras enseñanzas como la cocina o la elaboración de conservas.
En la actualidad, Pilar reside en la residencia de Belver de Cinca. Aunque se desplaza en silla de ruedas y tiene algunas dificultades auditivas, mantiene su chispa y su claridad mental. “Si alguien le pregunta la hora, responde sin dudar”, asegura su hija, quien se muestra orgullosa de compartir con su madre un aniversario tan especial.
La celebración del centenario reunió a la familia, que no olvidó llevarle tarta. “Te queremos, mamá, yaya y bisa”, le dedicaron con cariño. El alcalde también quiso sumarse al homenaje, destacando la trayectoria vital de Pilar, que es considerada “memoria viva” de la localidad.
Para los vecinos de Sabadell, la historia de Pilar Soldevilla es un vínculo con el pasado migratorio de la ciudad, que acogió a muchas personas de otras regiones de España durante el siglo XX. Su recuerdo de la familia para la que trabajó en Sabadell refleja la estrecha relación que existió entre el municipio barcelonés y el Aragón rural.

