El Arzobispado de Barcelona ha intervenido las fundaciones Valldejuli, Sant Josep Oriol y Mare de Déu dels Desemparats tras una investigación interna que reveló irregularidades administrativas y un proceso de despatrimonialización.
El Arzobispado de Barcelona ha anunciado este miércoles la intervención de tres fundaciones diocesanas tras una auditoría externa que detectó irregularidades administrativas. Como consecuencia, el arcipreste Nino Rodríguez y el administrador Rubén García han presentado su renuncia, según ha confirmado la institución en un comunicado.
Las entidades afectadas son la Fundación Valldejuli, la Fundació Sant Josep Oriol y la Fundació Mare de Déu dels Desemparats. La primera gestiona residencias de ancianos, mientras que Sant Josep Oriol se ocupa de la residencia sacerdotal San José Oriol, donde viven sacerdotes jubilados de las diócesis de Barcelona, Sant Feliu y Terrassa. La tercera también presta atención a personas mayores.
La investigación, encargada a una auditora externa, reveló en el caso de Valldejuli un proceso de despatrimonialización, es decir, una pérdida de patrimonio por presuntas ventas fraudulentas a bajo precio de bienes fundacionales. En las otras dos entidades se apreciaron deficiencias de gestión que han motivado la intervención.
El Arzobispado ha nombrado a dos nuevos administradores mancomunados para la Fundación Valldejuli con el objetivo de garantizar su correcta administración. La misma medida se aplica a las otras dos fundaciones. La institución subraya que las actuaciones buscan preservar el patrimonio y la continuidad de la atención a los residentes.
Nino Rodríguez, además de dirigir la Fundación Valldejuli, era arcipreste, una responsabilidad pastoral de coordinación territorial dentro de la archidiócesis de Barcelona. Compaginaba esta labor con tareas parroquiales. En la página web de la fundación, definía su misión como preservar el bienestar de los residentes y conocer sus inquietudes para brindar la mejor atención.
Rubén García, diácono permanente y administrador de la fundación, también ha dimitido. En la misma web afirmaba que su objetivo era hacer de la estancia de los residentes una etapa cómoda y feliz, garantizando los mejores cuidados. La nota del Arzobispado no identifica por su nombre a los dimitidos, pero la composición de los órganos de gobierno de Valldejuli confirma que ambos ocupaban esos cargos.
La archidiócesis continúa investigando para obtener una información completa de los hechos. El caso más grave es el de Valldejuli, donde se ha constatado la despatrimonialización. Las otras dos fundaciones presentan irregularidades administrativas que también están siendo analizadas.
La intervención afecta a residencias de ancianos y a la residencia sacerdotal, que dependen de estas fundaciones. El Arzobispado asegura que se garantizará la atención a los mayores y sacerdotes residentes. Los nuevos administradores ya han tomado posesión de sus cargos.

