La Red Sísmica Educativa del CSIC, con estaciones en institutos de Santa Coloma de Gramenet y otros municipios, detectó los picos de vibración provocados por el gol de Ferran Torres, el tanto anulado de Mikel Merino y el pitido final en la final del Mundial que España ganó a Argentina.
El sismólogo Jordi Díaz Cusí, investigador de Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC), ha compartido en su cuenta de X una gráfica que muestra cómo los sismómetros de la Red Sísmica Educativa registraron las vibraciones generadas por las celebraciones durante la final del Mundial entre España y Argentina. Los sensores, instalados en institutos de secundaria de Cataluña, entre ellos uno de Santa Coloma de Gramenet, captaron los instantes del gol de Ferran Torres, la jugada anulada a Mikel Merino y el pitido final que dio el título a la selección española.
El instituto de Santa Coloma, testigo sísmico del gol
La gráfica publicada por Díaz recoge los registros de nueve estaciones repartidas por la provincia de Barcelona y Girona. Una de ellas está ubicada en el instituto de Santa Coloma de Gramenet, donde el sismómetro Raspberry Shake detectó un pico de vibración justo en el momento del gol de Ferran Torres. “En algunas estaciones, como la del instituto Vallès de Sabadell, los trazos se disparan de forma muy visible; en otras, como la de Santa Coloma, el cambio es más discreto, pero igualmente apreciable”, explica el investigador. La diferencia depende de cuánta gente celebraba cerca de cada sensor.
La ciencia detrás de la celebración
Los sismómetros están diseñados para detectar terremotos, pero son tan sensibles que registran cualquier vibración que se transmite por el suelo. Saltos, gritos, aplausos o petardos producen ondas mecánicas que viajan por el terreno y llegan hasta el sensor, igual que lo hace el paso del metro o el tráfico de una avenida. El propio GEO3BCN-CSIC ya documentó este fenómeno en un estudio de 2017, donde se analizó cómo la estación sísmica de su sede en Barcelona detectaba las vibraciones de los goles del Barça en el Camp Nou.
Una tradición científica en cada gran partido
No es la primera vez que la Red Sísmica Educativa registra la euforia futbolística. Ya ocurrió en la Eurocopa de 2024, cuando los sismómetros de Madrid y Barcelona captaron las vibraciones de los goles de Nico Williams y Mikel Oyarzabal en la final. “Se ha convertido casi en una tradición del instituto cada vez que hay un partido de gran repercusión”, comenta Díaz. La red, formada por 18 estaciones Raspberry Shake instaladas en institutos de secundaria de las provincias de Barcelona y Girona, tiene un objetivo divulgativo: acercar la sismología al alumnado.
Más allá de la anécdota, estas estaciones educativas tienen una utilidad científica real. Si se produce un seísmo local, pueden aportar datos complementarios a los de las redes sísmicas permanentes. “Los sismómetros de los institutos ayudan a mejorar la cobertura en zonas donde no hay sensores profesionales”, señala el investigador. Para los vecinos de Santa Coloma de Gramenet, esta noticia demuestra que la ciencia también puede medir la alegría de un gol, y que su instituto forma parte de una red que vigila los temblores, ya sean de tierra o de emoción.

