El Moll Adossat de Barcelona, con acceso restringido y vigilancia policial, apenas registra taxis piratas: solo cuatro denuncias en lo que va de 2026. Sin embargo, las retenciones en la Ronda Litoral y las colas de hasta dos horas para acceder a las terminales tienen a los taxistas oficiales al límite.
El Puerto de Barcelona ha logrado mantener a raya el fenómeno de los taxis piratas en el Moll Adossat, donde se concentran las terminales de cruceros. El acceso controlado a esta zona portuaria, con restricciones de entrada y circulación, ha actuado como un filtro natural frente a los vehículos sin licencia. Según datos del Puerto, en los primeros siete meses de 2026 solo se han denunciado cuatro vehículos que operaban como taxi sin autorización.
Las condiciones de acceso al Moll Adossat son, según el Puerto, “muy distintas a las de otras infraestructuras de transporte con amplias zonas públicas y abiertas”. Este sistema de control, explican, contribuye a limitar la aparición de actividades irregulares y facilita la actuación policial. Los encargados de la vigilancia son los agentes de la Policía Portuaria, que trabajan junto a la Guardia Urbana, los Mossos d'Esquadra y las policías locales bajo la coordinación del Institut Metropolità del Taxi (IMET).
El colapso viario que ahoga a los taxistas oficiales
Si bien la piratería no es un problema en los cruceros, los taxistas oficiales denuncian otra lacra: el colapso permanente en los accesos. La asociación Élite Taxi ha calificado la situación de “insostenible” y asegura que las retenciones en la Ronda Litoral, con colas de hasta cuatro kilómetros, convierten cada servicio en una odisea. “No es razonable que un servicio para dejar o recoger pasajeros de un crucero pueda suponer más de dos horas entre la ida, la espera y la salida del puerto”, denuncian desde el sindicato mayoritario del sector.
Ese tiempo perdido, según Élite Taxi, hace inviable la jornada de cualquier profesional, reduce drásticamente la rentabilidad y perjudica también a los miles de ciudadanos que esperan un taxi en el resto de Barcelona. La asociación ha abierto un debate interno sobre la posibilidad de dejar de prestar servicio en la zona de cruceros mientras no existan unas condiciones mínimas que permitan trabajar con normalidad. “No se trata de una medida contra los cruceristas, sino de una consecuencia directa de una planificación que lleva años condenando al taxi a perder más de dos horas por servicio”, subrayan.
Un problema de movilidad que afecta a toda la ciudad
El conflicto trasciende al sector del taxi. Cada día, miles de cruceristas desembarcan en el Moll Adossat y necesitan transporte para desplazarse por Barcelona. Si los taxistas oficiales reducen su presencia en la zona, la demanda podría derivar hacia otros medios, como el transporte público o los vehículos de alquiler con conductor (VTC), que ya operan en el puerto con permisos específicos.
“Este sistema de control contribuye a limitar la aparición de actividades irregulares y facilita la actuación policial cuando se detectan”, defiende el Puerto de Barcelona.
De momento, el Puerto insiste en que los datos no apuntan a una problemática significativa de transporte irregular en las terminales de cruceros. Sin embargo, la congestión viaria y los tiempos de espera siguen siendo el principal quebradero de cabeza para los taxistas, que piden soluciones urgentes. Mientras tanto, el debate sobre si dejar o no de acudir a los cruceros sigue abierto, y la decisión podría tener un impacto directo en la movilidad de los turistas que llegan a la ciudad.
Para los barceloneses, el efecto es doble: por un lado, ven cómo los taxis disponibles en la calle se reducen cuando los conductores quedan atrapados en el puerto; por otro, temen que la falta de servicio oficial abra la puerta a más taxis piratas en otras zonas de la ciudad, como el aeropuerto, donde el problema es mucho más acusado. El Puerto, por su parte, asegura que mantiene una vigilancia constante y que seguirá colaborando con todas las administraciones para garantizar un transporte seguro y ordenado.
¿Cuántos taxis piratas se han detectado en el puerto de Barcelona en 2026?
En lo que va de 2026, la Policía Portuaria ha denunciado a cuatro vehículos que funcionaban como taxi sin licencia en las terminales de cruceros del Moll Adossat.
¿Por qué los taxistas de Barcelona amenazan con dejar de ir a los cruceros?
Por las retenciones en la Ronda Litoral, que provocan colas de hasta cuatro kilómetros y tiempos de espera de más de dos horas por servicio, haciendo inviable la rentabilidad.
¿Quién controla el acceso a las terminales de cruceros del Puerto de Barcelona?
El control lo realiza la Policía Portuaria, en coordinación con la Guardia Urbana, los Mossos d'Esquadra y el Institut Metropolità del Taxi (IMET).

