El Ayuntamiento de Ripollet ha aprobado en julio su primer Protocolo de Atención a las Discriminaciones Racistas, un instrumento pionero en Catalunya que establece mecanismos para prevenir, detectar y abordar cualquier situación de racismo en el municipio.
El Ayuntamiento de Ripollet ha dado un paso adelante en la lucha contra el racismo con la aprobación, este mes de julio, de su primer Protocolo de Atención a las Discriminaciones Racistas. Se trata de un documento pionero en Catalunya que establece los mecanismos municipales para prevenir, detectar y abordar cualquier situación de discriminación por motivos raciales o étnicos que se produzca en el municipio.
El protocolo nace con la voluntad de reforzar el compromiso municipal con la igualdad de trato, la defensa de los derechos humanos y la construcción de una ciudad cohesionada, inclusiva y libre de racismo. Según fuentes municipales, el documento es fruto del trabajo conjunto con la Diputación de Barcelona, la consultoría LaGroc y SOS Racisme, y ha contado con la colaboración de profesionales del consistorio, otras administraciones, entidades y ciudadanía.
El protocolo parte de una realidad constatada por diferentes estudios: el racismo sigue siendo una de las principales causas de discriminación, aunque una gran parte de los casos no llegan a denunciarse. Esta infradenuncia dificulta conocer la dimensión real del problema y limita la capacidad de las administraciones para dar una respuesta adecuada.
Para hacer frente a esta situación, el protocolo define un circuito de actuación claro para que cualquier situación de discriminación pueda ser detectada, comunicada y atendida de manera coordinada. El objetivo es garantizar que las personas afectadas reciban información, asesoramiento, acompañamiento y, si es necesario, derivación a los servicios especializados correspondientes, evitando procesos de revictimización y situando siempre a la víctima en el centro de la intervención.
Respuesta coordinada
El protocolo es una herramienta para fortalecer el trabajo en red entre administraciones, cuerpos de seguridad, servicios públicos y entidades del territorio. A nivel municipal, implica, además de los servicios especializados, a diferentes áreas municipales como Servicios Sociales, Educación, Vivienda, Salud, Cultura, Deportes, Juventud o Igualdad. El objetivo es que cualquier profesional municipal pueda detectar posibles situaciones de discriminación y activar los mecanismos de respuesta previstos.
Además, el protocolo prevé la creación de una Comisión del Protocolo Antiracista, encargada de coordinar los casos, hacer su seguimiento e impulsar actuaciones preventivas y de sensibilización. En caso de que una persona considere que ha sufrido una discriminación racista, puede dirigirse, según la situación, a uno de los servicios de primera atención, como el Servicio de Acogida a la Inmigración de Ripollet (SAIR), la Oficina de Atención a la Ciudadanía, la concejalía de Inclusión en las oficinas de Derechos Sociales, los Mossos d'Esquadra, la Policía Local o la Síndica de Greuges.
Prevención, sensibilización y formación
El nuevo protocolo no se limita a intervenir cuando se produce una discriminación. También incorpora un conjunto de medidas preventivas destinadas a generar una cultura institucional antiracista. Entre estas actuaciones destacan la formación del personal municipal, la difusión del protocolo entre la ciudadanía, la realización de campañas de sensibilización, la creación de un espacio específico en la web municipal y la puesta en marcha de un sistema de registro que permita conocer mejor la realidad del municipio y evaluar las actuaciones desarrolladas.
Con la aprobación de este protocolo, el Ayuntamiento de Ripollet refuerza su compromiso con la defensa de los derechos fundamentales y con la lucha contra cualquier forma de discriminación. El objetivo es garantizar que cualquier persona que sufra una situación de racismo en el municipio encuentre una administración preparada para escucharla, acompañarla y activar los recursos necesarios para proteger sus derechos.
El protocolo supone un importante paso para avanzar hacia un modelo de convivencia basado en el respeto, la igualdad y la no discriminación. Los vecinos de Ripollet disponen ahora de un canal claro para denunciar cualquier incidente racista, con la garantía de que será atendido por profesionales formados y coordinados.

