El municipio de Sant Cugat del Vallès conmemora este lunes, 27 de julio, la festividad de su patrón, San Cucufate, mártir del siglo III. La jornada recuerda también a las santas Juliana y Semproniana, vinculadas a la tradición local.
Sant Cugat del Vallès vive este lunes, 27 de julio, una de sus jornadas más señaladas del calendario local: la festividad de su patrón, San Cucufate (o San Cugat), mártir cristiano del siglo III. La celebración coincide también con el recuerdo de las santas Juliana y Semproniana, ambas vinculadas por la tradición al mártir y patronas de Mataró.
Según la información difundida por la Abadía de Montserrat, San Cucufate nació en el norte de África en el siglo III y llegó a Barcelona junto con su compañero Félix con el objetivo de evangelizar estas tierras. Mientras Félix continuó hacia Gerona, Cucufate permaneció en Barcino, donde sufrió martirio, probablemente el 25 de julio del año 303 o 304, durante la persecución de Diocleciano y Maximiano. Su festividad se trasladó al 27 de julio para no coincidir con la del apóstol Santiago.
La tradición sitúa su sepultura inicial cerca de la antigua iglesia de San Cugat del Rec, en Barcelona. Posteriormente, en el lugar denominado Octaviano, en el Vallès, se erigió un edificio sepulcral en el siglo V y, más tarde, un templo paleocristiano dedicado a San Cugat Octaviano, en lo que hoy es el claustro del monasterio de Sant Cugat del Vallès. Durante la invasión musulmana, los restos del santo fueron trasladados a Saint-Denis, Francia. Al regresar parte de las reliquias, no volvieron a Barcelona sino al monasterio de Sant Cugat Octaviano, donde los monjes las colocaron sobre el altar. El monasterio se convirtió en el núcleo de la actual ciudad de Sant Cugat del Vallès, que ha venerado durante más de mil años la memoria del mártir.
Las santas Juliana y Semproniana, según relatos tradicionales tardíos, habrían nacido en Iluro (la actual Mataró) y eran discípulas de San Cucufate. Fueron descubiertas mientras enterraban cristianamente el cuerpo del mártir y, al negarse a abjurar de su fe, fueron torturadas y ejecutadas. Sus restos se veneraron en el monasterio de Sant Cugat del Vallès hasta la desamortización, cuando fueron trasladados a Mataró. Su festividad también se celebra el 27 de julio.
La jornada de hoy incluye también la conmemoración de otros santos mártires, como Aurelio, Natalia, Félix, Liliosa y Jorge, ejecutados en Córdoba en el año 852, y la del papa San Celestino I, quien promovió el Concilio de Éfeso y falleció en el año 432.
Para los vecinos de Sant Cugat del Vallès, la festividad de San Cucufate es una ocasión para reforzar los lazos con la historia local y la tradición religiosa. El municipio, que debe su nombre al santo, mantiene viva la devoción a través de actos litúrgicos y culturales que se organizan cada año en torno a esta fecha.
Quienes deseen conocer más sobre la figura de San Cucufate y su vinculación con la ciudad pueden visitar el monasterio de Sant Cugat, donde se conserva parte de la historia del mártir y donde se celebran misas en su honor.

