El apertura francés Arthur Picole, MVP de la División de Honor Élite, abandona el Sant Cugat y ficha por el VRAC Quesos Entrepinares de Valladolid.
El rugby catalán pierde a una de sus figuras más brillantes. Arthur Picole, considerado el mejor jugador de la pasada temporada en la División de Honor Élite según Rugby Catalunya, ha puesto rumbo al VRAC Quesos Entrepinares de Valladolid, donde competirá la próxima campaña. El jugador francés, formado en la cantera de la USAP Perpiñán, defendió la camiseta del Sant Cugat durante las últimas temporadas, dejando una huella imborrable en la entidad vallesana.
Picole, de 26 años, destacó por su versatilidad en la línea de tres cuartos, su inteligencia táctica y su precisión a balón parado. Su capacidad para jugar tanto de apertura como de centro lo convirtió en un pilar del ataque del Sant Cugat, equipo con el que logró clasificarse para las fases finales del campeonato. Su marcha supone un duro golpe para el conjunto de la provincia de Barcelona, que deberá recomponer su línea ofensiva de cara a la temporada 2026/2027.
El VRAC, que celebra su 40 aniversario, ha apostado fuerte por el galo para reforzar su proyecto. Junto a Picole, el club vallisoletano ha anunciado también la llegada del segunda línea sevillano Jaime Borondo, de 22 años y 1,97 metros, procedente del Ciencias Sevilla, donde ejerció como capitán. Borondo, internacional español en categorías inferiores, suma experiencia y liderazgo al paquete de delanteros.
Además, el VRAC recupera a un viejo conocido: el internacional samoano East Timor Faamatuianu, que regresa tras una temporada en los Doncaster Knights ingleses. Faamatuianu fue clave en la conquista de la Copa Ibérica, la Supercopa y la Copa del Rey en la 2024/25, y su vuelta ilusiona a la afición quesera.
Para el Sant Cugat, la salida de Picole representa un desafío. El club deberá buscar un sustituto de garantías en un mercado cada vez más competitivo. La directiva ya trabaja en la confección de la plantilla para la próxima temporada, con el objetivo de mantener el nivel competitivo que ha caracterizado al equipo en los últimos años.
El impacto de esta baja se notará también en la afición del Sant Cugat, que ve cómo uno de sus ídolos emigra a un club con mayor presupuesto y aspiraciones nacionales. La temporada que viene, el equipo catalán tendrá que reinventarse sin su estrella, mientras que Picole buscará brillar en Valladolid y sumar títulos a su palmarés.

