En el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, las escaleras de la Font del Mont suman 438 peldaños y un desnivel de 90 metros. Se han convertido en un punto de encuentro para quienes buscan entrenar resistencia al aire libre.
Subir escaleras puede ser un simple trámite o, como ocurre en la Font del Mont, convertirse en un desafío deportivo. Este enclave del distrito barcelonés de Sarrià-Sant Gervasi, en pleno parque natural de Collserola, acumula 438 escalones repartidos en 27 tramos que salvan un desnivel de unos 90 metros. La recompensa, al llegar arriba, es una panorámica de la ciudad que abarca desde el horizonte marítimo hasta el área metropolitana.
La ruta arranca en el torrente Font del Mont y asciende hasta la carretera de Vallvidrera, cerca del Tibidabo. Aunque para los vecinos de la zona es un camino de uso cotidiano, cada vez más deportistas lo eligen como un lugar de entrenamiento específico. La combinación de pendiente constante y longitud lo convierte en un recurso ideal para trabajar la resistencia cardiovascular y la fuerza de piernas.
Según datos recogidos por la publicación local 'El Jardí', la escalinata tiene 438 peldaños, una cifra que la sitúa entre las más largas de la capital catalana. Los rellanos intermedios permiten recuperar el aliento, pero el conjunto exige un esfuerzo progresivo que muchos comparan con el de subir un edificio de treinta plantas.
El entorno boscoso de Collserola añade un plus de frescor y sombra, algo que los runners y aficionados al fitness agradecen, sobre todo en los meses de más calor. La subida, que discurre entre pinos y encinas, ofrece además un ambiente tranquilo, alejado del ruido del tráfico.
La popularidad de estas escaleras ha ido en aumento en los últimos años. Grupos de entrenamiento funcional y clubes de running de Barcelona incluyen la Font del Mont en sus rutas semanales. También hay quienes la suben como preparación para carreras de montaña o simplemente como un reto personal.
Desde la cima, las vistas son el gran aliciente. En días despejados, se distingue toda la línea de la costa y el perfil de la ciudad a los pies. Muchos deportistas aprovechan para hacer una pausa y fotografiar el paisaje antes de emprender el descenso.
Para quienes quieran probar, la recomendación es empezar con un ritmo suave y utilizar los rellanos para recuperar. El calzado adecuado y una botella de agua son imprescindibles. La escalinata es de libre acceso y está señalizada desde el torrente.

