Mossos d'Esquadra y Policía Nacional han detenido a nueve miembros de un clan familiar que almacenaba un lanzacohetes, decenas de pistolas y una granada para vender al crimen organizado. El líder dirigía la red desde la prisión de Quatre Camins.
Una investigación conjunta de los Mossos d'Esquadra y la Policía Nacional ha permitido desarticular un clan familiar que traficaba con armas de guerra y que tenía su base en L'Hospitalet de Llobregat. La red, compuesta por nueve personas, almacenaba un arsenal que incluía un lanzacohetes, más de 40 pistolas, escopetas y una granada de mano, listo para ser vendido a grupos de crimen organizado.
El operativo, que culminó el pasado 7 de julio con nueve registros domiciliarios, se inició en enero de este año a raíz de información obtenida en otro caso: la desarticulación de un grupo juvenil violento de los Trinitarios en L'Hospitalet. A partir de ahí, los investigadores siguieron la pista de una familia que, según las pesquisas, se dedicaba al tráfico de armas de forma profesional.
El cabecilla del entramado es un hombre de 37 años que ya cumplía condena en la prisión de Quatre Camins, en la Roca del Vallès, por un delito de homicidio desde 2009. Desde su celda, dirigía las operaciones con la ayuda de su esposa y su hija, que residían en una localidad del Penedès. Los agentes también registraron la celda del preso durante la operación.
En los registros, los agentes localizaron dos grandes arsenales. En el primero hallaron 38 pistolas de imitación de la marca Glock, 140 proyectiles y dinero en efectivo. En el segundo, un lanzacohetes, un revólver, cuatro escopetas, dos chalecos antibalas, un escudo balístico y abundante munición de diferentes calibres. También se incautaron de armas detonadoras, cargadores, un dispositivo Táser y una granada de mano inerte.
La organización tenía un doble sistema de venta. Por un lado, el núcleo familiar —esposa e hijas del líder— custodiaba las armas en el domicilio y en el vehículo habitual, y la hija grababa vídeos para publicitar la mercancía entre otras redes criminales. Por otro lado, actuaban a demanda: intermediarios colaboradores se encargaban de adquirir las armas que otros clanes necesitaban.
Los nueve detenidos pasaron a disposición judicial acusados de delitos de tráfico de armas, pertenencia a organización criminal y tenencia ilícita de armas de guerra. La investigación, que sigue abierta, no descarta nuevas detenciones ni la localización de más arsenales vinculados a esta red.
La operación ha sido calificada como una de las más importantes de los últimos años en Cataluña por la peligrosidad del material incautado. Los Mossos d'Esquadra han destacado la colaboración ciudadana y la coordinación con la Policía Nacional como claves para el éxito del dispositivo.

