Un índice del ICTA-UAB señala los municipios más vulnerables a la gentrificación climática. Badia del Vallès, Sant Cugat y Castelldefels, entre los focos de posible desplazamiento de población vulnerable.
El calor extremo que provoca el cambio climático se perfila como un nuevo motor de desplazamiento de población en el área metropolitana de Barcelona. Más allá de los precios récord de la vivienda, las olas de calor cada vez más frecuentes podrían empujar a vecinos de la capital y de otras zonas densamente urbanizadas a buscar refugio en municipios con más zonas verdes y mejor confort térmico. Este fenómeno, conocido como gentrificación climática, ha sido analizado por primera vez a escala local por el Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB).
El equipo de investigación ha desarrollado un índice pionero que permite consultar, barrio a barrio y bloque a bloque, la vulnerabilidad a este proceso en los 36 municipios del área metropolitana. El mapa resultante señala como enclaves especialmente susceptibles zonas de Badia del Vallès, Valldoreix, Sant Cugat del Vallès, Sant Adrià de Besòs, Castelldefels, así como algunas áreas de Sant Boi de Llobregat y Torrelles de Llobregat. En estos lugares, la llegada de nuevos residentes con mayor poder adquisitivo, atraídos por un entorno más fresco y natural, podría disparar el precio de la vivienda y expulsar a la población local más vulnerable.
La investigadora del ICTA-UAB y la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Amalia Calderón-Argelich explica que la gentrificación climática se produce cuando la inversión en espacios verdes, zonas de sombra o mejora de la eficiencia energética de los edificios genera procesos de especulación y desigualdad. “Puede ocurrir que el precio de la vivienda suba en ciertos barrios y se desplace la población vulnerable que vive en ellos”, advierte. Para Calderón-Argelich, es una cuestión de justicia ambiental: “Es muy importante que todo el mundo tenga acceso a vivir de una forma confortable en un contexto de cambio climático”.
El índice no predice qué zonas se gentrificarán con seguridad, pero sí explicita los riesgos y las áreas más susceptibles. Los tonos morados indican mayor vulnerabilidad, mientras que los amarillos señalan menor riesgo. Las investigadoras subrayan que el problema no es la creación de espacios verdes en sí, sino la falta de una planificación paralela en materia de vivienda que garantice que los vecinos de toda la vida puedan seguir residiendo en sus barrios tras las mejoras.
Un ejemplo reciente de este proceso, aunque en un contexto diferente, es la transformación del eje verde de la calle Consell de Cent de Barcelona, donde los precios comerciales y de la vivienda se han disparado en los últimos años. Las políticas de verde urbano y eficiencia energética son necesarias, pero deben ir acompañadas de medidas de protección del alquiler y de promoción de vivienda asequible para evitar que el confort térmico se convierta en un lujo al alcance de pocos.
Para los habitantes del Vallès Occidental y el Baix Llobregat, este estudio supone una llamada de atención. Municipios como Badia del Vallès o Sant Cugat ya son percibidos como destinos atractivos por su entorno natural, pero el riesgo de que sus vecinos más vulnerables sean desplazados es real si no se toman medidas preventivas. El índice del ICTA-UAB se convierte así en una herramienta para que ayuntamientos y planificadores urbanos anticipen estos movimientos y diseñen políticas que combinen la adaptación climática con la equidad social.
El estudio llega en un momento en que la diáspora desde Barcelona hacia la corona metropolitana ya es un fenómeno consolidado por motivos económicos. El cambio climático añade una nueva capa de complejidad: la búsqueda de un hogar fresco y saludable podría acelerar los flujos migratorios y reconfigurar la geografía social del área metropolitana en los próximos años. Las investigadoras del ICTA-UAB insisten en que la planificación urbana debe integrar ambas variables para evitar que la crisis climática agrave las desigualdades existentes.

